Tras una larga noche de reflexion, entre copas, cigarros y musica relativamente moderna, se sento en un sillón tan rojo que hacia daño a la vista.
Removiendo con estilo la copa que sostenia sobre su mano derecha, dejó la mirada perdida sobre aquel dry martini, muy tipico de las películas, martini blanco seco, ginebra seca, zumo de limon y una aceituna. Ahogada con un vestido que apenas la dejaba respirar le dio un trago a aquella maravilla en forma líquida.
Mientras dejaba de escuchar la musica y el coctel de voces desconocidas se paró a pensar cuando habia dejado de ser una niña, cuando habia cambiado las muñecas y los caramelos por hombres y por copas. Donde habian quedado los niños guapos que tantos “disgustos” la habian dado. En que preciso momento cambió las pulseras de abalorios por los relojes de diseño, los coches de muñecas por su precioso iPhone , las coletas estilo “pipi” por los peinados sofisticados, cuando el pintarse los labios dejo de hacerla ilusión.
Antes era feliz con una piruleta, una muñeca, un vestido relativamente comodo, un movil relleno de caramelos y vamos ya si el niño mas guapo de su clase la pedia una cera ya era la mas feliz del mundo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario